Se despertó un plácido día de invierno...
Había estado soñando que volvía a la infancia y en uno de
sus lugares favoritos. Sus ojos renovados y del todo
iluminados espiaban desde el escondite proporcionado por
unos arbustos en el bosque de Sherwood. Esperaba tener la
suerte de encontrarse ahí con una de sus mayores
inspiraciones, y -por qué no-, verlo en plena acción. No
tuvo que esperar mucho porque, claro, era sólo un sueño, y
pronto vio acercarse un carruaje escoltado desde el lado
norte del bosque. Él lo sabía, y así fue como comenzaron a
escucharse las ramas de los árboles movidas por hombres
acechantes. No tomó mucho tiempo para que, desde detrás del
follaje del bosque, viera coronarse a Robin Hood con un gran
botín que seguro habría de terminar en las manos de los
menos privilegiados. Esto le llenaba el corazón porque era
un ladrón bueno, incluso casi tan genial como él. Pero –y
esto no lo acababa de entender- era al fin y al cabo un
ladrón.
"Esto
es algo que tengo que usar", pensó aún abrazado por las
sábanas. Y así fue que buscó todo el día por el momento
preciso para compartir sus infantiles ilusiones.
Menos de una semana antes de ver su soberbia contradicha por
nadie menos que él mismo, llegó a muchos de nuestros oídos
la noticia de que -en honor a su viejo héroe-, nuestro
Ministro de Economía decidía que lo mejor era no hacer nada.
Cualquier cosa antes que volverse Hood Robin era más
razonable... ante el alza del precio de los combustibles
fósiles.
Y aquí es donde me gustaría pensar que no soy el único que
opina que, si nuestro Ministro de Economía entiende que los
combustibles fósiles –como principal fuente energética del
país- son una exclusividad de la gente más
privilegiada, entonces estamos mal. Muy mal.
La energía, en las naciones de nuestros tiempos, si no es la
principal, es una de las principales medidas de calidad de
vida, bienestar y desarrollo. La nueva riqueza de las
naciones se entiende como la acumulación de recursos
energéticos disponibles para el uso de la mayor cantidad
posible de gente.
En su edición especial de Septiembre presente, la
prestigiosa revista Scientific American dedicó la
gran mayoría de sus páginas a temas de trascendencia para el
futuro cercano del planeta, como las nuevas enfermedades, el
techo poblacional al que hemos llegado, la conservación de
especies y soluciones energéticas.
Si bien el artículo sobre este último asunto concede que es
en realidad más barato dejar de usar combustibles fósiles
que seguir comprándolos, su más genial proposición para
contrarrestar las actuales tendencias al alza en el consumo
de petróleo, consiste en combinar una estrategia de aumentar
la eficiencia de los dispositivos y añadir algunas fuentes
substitutas de recursos energéticos, cuyo fruto sería para
el año 2020 disminuir el uso de combustibles fósiles en
Estados Unidos de los 26 millones de barriles diarios
proyectados por el gobierno de ese país, a unos 20 millones
de barriles diarios (un poco más de lo que se consume hoy en
día).
El asunto de la eficiencia es un hecho: solo el 13% de la
energía combustible generada por el motor de un auto alcanza
a alimentar sus ruedas, y solo el 9.5% de la energía que
libera una planta eléctrica termina en nuestras casas.
Sin embargo, la revista titula de verdadera revolución el
hecho de que, por ejemplo, las lámparas fluorescentes –que
gastan entre un 75 y 80% menos que las ampolletas normales-
hayan bajado su precio considerablemente desde hace 20 años
y que su vida útil haya aumentado hasta 10 veces más que
entonces. Lámparas que por lo demás, fueron inventadas hace
más de un siglo. En cuanto a los automóviles, la revista
ilustra como símbolo de tal revolución un dispositivo que
combina tres formas distintas y paralelas de alimentar el
auto para reemplazar parcialmente al petróleo. Si tomamos en
cuenta propuestas similares de personas que en la década de
los 80' comenzaron a preocuparse algo más masivamente por el
diseño de dispositivos que utilizaran recursos alternativos,
quizás podríamos concluir que la única revolución se
encuentra en el diseño estético del auto.
Al respecto, me parece entonces que caben dos escenarios
posibles para explicar la mediocridad en la búsqueda de
verdaderas revoluciones energéticas:
-
Una es que a un grupo demasiado poderoso de gente no le
convenga esto, en cuyo caso le dejo al lector la
investigación.
-
La otra es que, como plantea Fritjof Capra en su "Punto
Crucial", las elites científicas del planeta se
encuentren agotadas y agobiadas por un sistema de
pensamiento demasiado obsoleto para enfrentar los grandes
problemas que enfrentará la humanidad en el presente
siglo.
Teorizando sobre energía
libre
Al hablarse de energía libre, sin dudas que la primera
referencia a hacerse es a quien la concibió hace 105 años,
el inventor Nikola Tesla (ver:
Nikola Tesla: La Electricidad podría
ser Gratis)
Sin embargo, una extensa cantidad de material bibliográfico
al respecto se encuentra disponible en Internet en todos los
idiomas. Tómese además el presente artículo por continuación
a la traducción titulada "La influencia de la
Filosofía Védica en la comprensión de Nikola Tesla de la
energía libre", publicada en Acción Chilena.
Entonces, ¿de qué se trata esto?
De una broma no, por cierto.
Ocurre que la muy necesaria revolución energética no ha
venido, y pareciera que jamás vendrá, de los círculos más
científicamente aristocráticos, y por eso parece de
necesidad exponer lo que otros han estado haciendo. Un caso
bastante interesante de analizar es el del norteamericano
Thomas Bearden, una especie de científico salido del
ejército de Estados Unidos, que se ha dedicado por 30 años a
abrirle caminos a la energía libre.
Antes de comenzar con eso, conviene definir qué estamos
entendiendo por energía libre.
Entre todas sus concepciones a lo largo de su corta
historia, podemos decir que la base común que se ha
mantenido se refiere más a su distribución que a su
generación. Esto es, una transferencia de potencial
eléctrico ilimitado (y por tanto sin costo desde el punto de
vista económico) por igual para cualquiera que necesite de
él.
Los creyentes de la energía libre siempre han debido pensar
en la existencia de un medio que siempre hemos estado
omitiendo, al menos de forma parcial, en toda consideración.
Se le llamó éter en el siglo XIX y se le atribuyeron
propiedades físicas tal como el aire que bien conocemos es
también un medio.
De aquí los creyentes de la energía libre suponen que es
posible obtener una fuente ilimitada de potencial, y como se
vio en el artículo anterior, Nikola Tesla lo comparó con una
concepción védica.
En su
The Final Secret of Free Energy
de 1993, Thomas Bearden propone que mucho de lo
que tenemos hoy por conceptos fundamentales de la energía
electromagnética es errado o incompleto. Entre muchas
razones técnicas que plantea como conclusiones de sus
décadas de trabajo podemos citar las cuatro principales:
-
El electromagnetismo clásico utiliza aún un modelo basado
en un éter material. Aunque el experimento de Michelson y
Morley, en que se puso a prueba la existencia del éter
midiendo su movimiento relativo a la Tierra, sirviéndose
de haces de luz atravesando una configuración de espejos,
descartó la suposición de un éter en 1887, el modelo
electromagnético clásico nunca se ha corregido. Además de
esto el modelo no contiene definiciones para la carga ni
para el potencial eléctrico. En muchos de los casos, los
algoritmos para calcular una magnitud son tomados
erróneamente por definiciones.
-
El electromagnetismo clásico toma a los campos eléctricos
como las causas de todos los fenómenos electromagnéticos.
Desde 1959 se sabe que las fuerzas son efectos, y los
efectos no son causas, que los campos de fuerza
electromagnéticos solamente existen en relación a
partículas cargadas que poseen masa en el sistema físico,
y que los potenciales son las causas principales de los
fenómenos electromagnéticos.
-
La carencia de adecuados conceptos de Masa y Fuerza que
existen en la mecánica, es heredada a la teoría
electromagnética: las definiciones de una fuerza
electromagnética y una masa electromagnética son muy
pobres. La magnitud de carga eléctrica de un electrón no
está cuantificada. En vez de esto, es discreta, siendo una
función de la magnitud de un intercambio de flujo virtual
de fotones entre el vacío y la partícula cargada.
-
La suposición de un vacío perfecto
es totalmente contradicha por la mecánica cuántica. La
noción del electromagnetismo clásico de que los campos de
fuerza electromagnéticos y que las ondas de campos de
fuerza existen en el vacío es totalmente errada.
Puede pensarse entonces, que la energía siempre nos ha
rodeado de forma generosa, envolviéndonos tan lista para ser
usada como la flor a la que le falta un solo rayo de Sol
para abrirse, en cualquier punto del universo.
La culpa vendría siendo nuestra, por habernos ido por las
ramas y –tal como sucede con las mentalidades menos
avanzadas, que en vez de tender a la simplificación propia
de los eventos naturales, se vuelven amantes de lo que es
complejo y que va perdiendo significado real- hayamos
perdido de vista la mejor forma de aprovechar algo que
siempre nos ha intentado dar la mano.
La explicación que entrega Bearden en su paper de
1993 sobre la energía libre, le atribuye a la energía misma
la cualidad interna de infinitud. "Un potencial estático",
dice, "que es lo mismo que un exceso de energía, es
internamente dinámico e infinito. La energía es infinita e
ilimitada internamente".
El problema viene donde el potencial estático tiene una
densidad de energía finita en una región local del
espacio-tiempo. Como la energía interactúa localmente con la
materia, lo que debiera preocuparnos es la densidad local de
energía (Joules por cada Coulomb).
Por qué nos cobran la
electricidad
Bearden explica que, en realidad, el que una casa se integre
a una red eléctrica de la cual pueda cargarse no tiene costo
alguno. El costo está en la potencia de la fuente, pero no
como normalmente lo hemos pensado:
"En cualquier circuito de carga, el
único potencial por el que uno paga, y que siempre ha
tenido que pagar, es el potencial que cada uno
incorrectamente usa para asesinar la propia fuente
primaria.
La única energía que tiene un costo
esfuerzo/dólares es la energía que -erróneamente- se
utiliza dentro de la fuente para “cerrar la puerta” y
terminar con la fuente primaria.
La compañía eléctrica no debe pagar
por la energía que cada casa acumula en sus circuitos que
pasa a ser potencia.
En vez de eso, la compañía cobra por
su propia ignorancia. Cobra por su mal uso de su propia
energía libremente extraída para romper continuamente la
bipolaridad en cada uno de sus generadores, asesinando así
la gratuita fuente eléctrica de la energía de ese
generador".
Si a esto sumamos que a comienzos del siglo XX, Nicola Tesla
nos enseñó una forma de transmisión de la electricidad
completamente gratuita, por medio de la continua carga de la
misma Tierra, para así tener electricidad disponible a
nuestros propios pies, podríamos pensar que el único
costo viene a ser el de la sola construcción y mantención de
un generador universal.
Así y todo, los mismos partidarios de la energía libre se
han dedicado a lo largo de un siglo a crear generadores que
no utilicen combustiones para evitar los daños o
externalidades, es decir, nos han hecho toda la tarea.
Para la transmisión, aunque omitiendo las ideas de Tesla
donde no se necesitan cables, Bearden además añade que los
potenciales son fácilmente –y más importante para algunos,
gratuitamente- multiplicables.
Esto es que, dada una sola fuente de potencial
suficientemente buena, miles de cables radiales pueden
conectarse a la fuente hacia donde sea necesario.
Ahora el mismo potencial aparecerá en cada uno de los
extremos de los miles de cables. Una unidad que haga de
interruptor y colector puede operar desde cada extremo de
los cables, para que así la energía se pueda cargar desde
este sin estarse cargando desde la fuente original primaria,
en una cadena que se puede continuar de forma indefinida.
Bearden piensa que de esta forma, incluso una sola fuente de
poder puede proveer de energía a la grilla eléctrica de todo
Estados Unidos, y que una sola batería en un automóvil puede
abastecerlo por muy grande y ágil que este sea, sin
necesidad de un reabastecimiento continuo, y sin residuos
tóxicos de combustión.
El asunto vital está en que, al tomar energía desde la
unidad acumuladora, no se está extrayendo energía de la
fuente. De esta forma no se ha movido la puerta a través de
la cual la fuente nos provee de energía libre. En ningún
momento se ha alterado el potencial de la fuente primaria.
Lo que se hace es extraer energía “atrapada”, pues se ha
situado su densidad de energía local a lo largo de un
colector de masa finita, en vez de extraer energía
(disipándola dentro de la fuente o batería, alterando su
química y agotando su separación de cargas).
En un Universo de energía
Arrastrar los pies sobre la alfombra nos permite recolectar
unos 2 mil voltios en el cuerpo.
Bearden interpreta esto como que en ese momento, energía
electromagnética escondida comienza a fluir desde todos los
puntos del Universo al propio cuerpo, y luego del cuerpo de
vuelta a cada punto del Universo.
"Sabemos que toda la materia
macroscópica se encuentra repleta de grandes cantidades de
carga eléctrica.
Así un increíble río de energía –un
gran flujo- lleva las riendas de todas las cosas, desde la
más pequeña hasta la más grande.
Abrir una puerta para extraer
energía electromagnética atrapada es fácil. Solo basta
recolectar un poco de carga, o frotar los pies
fuertemente, o pasar una peineta por el cabello.
Lo único que debemos hacer es no ser
lo suficientemente estúpidos para cerrar la puerta una vez
que la hemos abierto".
En un Universo que estaría lleno de energía, tal como lo
pensaba Tesla, Bearden compara la energía eléctrica con el
fruto de un árbol. Es un asunto de ser suficientemente
astutos para recolectar los frutos del árbol sin cortar el
árbol mismo.
La idea es entonces, que entre la fuente generadora y
cualquier punto comunicado a ésta, existe un mismo potencial
sin importar que se agreguen nuevos puntos.
Una vez que la energía es recibida en los puntos, la
diferencia de potencial se anula y por tanto la fuente debe
estar restableciendo dicha diferencia de forma constante,
siendo esto lo que cuesta dinero. Si no es extrae la energía
directamente de la fuente, la bipolaridad no cesa y la
fuente no se cierra. En ese caso, puede continuarse usando
la fuente extrayendo energía electromagnética atrapada de
ella para siempre.
"Es como sacar agua a cucharadas del
océano. El agujero que queda es llenado en seguida, y el
agua reabastecida. Podemos sacar cuantas cucharadas
queramos, y el océano jamás se secará, sino que
simplemente nos seguirá proveyendo de agua, cucharada a
cucharada.
Lo mismo ocurre con nuestros
circuitos eléctricos.
Podemos tener todo el potencial
(densidad de energía electromagnética atrapada) que
queramos, gratis, desde una sola fuente, mientras no
permitamos que se haga un trabajo dentro de la fuente que
cierre la puerta y termine con la fuente primaria".
Después de sus 30 décadas de investigación, Bearden termina
su presentación en The Final Secret of Free Energy
intuyendo que “el lector podrá comenzar a
experimentar las mismas emociones que experimenté cuando
terminé por descubrir cuán simple era en realidad todo".
La generación eficiente
Como se dijo, la energía libre trata más que nada de la
transmisión de energía, siendo sus ideas independientes de
la forma en que esta se genere. Sin embargo, los mismos que
desarrollaron diferentes formas de transmisión libre de
energía se encargaron de completar el sistema completo.
Fue el caso de Tesla que concibió su famosa torre
Wardenclyffe, y es también el caso de Bearden.
La idea de estos dispositivos generadores siempre sigue dos
líneas: una generación de energía libre de externalidades,
residuos y subproductos dañinos, y una generación que se
sirva de fenómenos naturales de existencia ilimitada (lo
que equivale a un costo nulo en economía).
Así vemos que la antítesis perfecta a estos sistemas de
generación, que son en realidad los ideales, es
precisamente el principal sistema de generación actual,
donde se utilizan combustiones en gran forma nocivas y que
se alimentan con substancias de escasez absurda, si se tiene
en cuenta que vivimos rodeados de innumerables recursos
ilimitados.
Es así como nacieron, gracias a Tesla, las plantas
hidroeléctricas y bobinas de Tesla que aprovechaban
diferencias de potencial entre la atmósfera y la tierra, y
mucho tiempo después de Tesla, los paneles solares, las
turbinas eólicas, generadores que aprovechan las olas del
mar y un larguísimo etcétera.
Sin embargo, por una u otra razón no han sido estos (ni la
creación de nuevos dispositivos) fomentados con el poder con
que se defiende el combustible fósil.

Para seguir en la línea de Bearden, podemos citar su patente
del año 2000, bastamente publicada en Internet y en medios
alternativos. Este fue el Generador Electromagnético
Inmóvil (Motionless Electromagnetic Generator.
Ver:
http://www.cheniere.org/megstatus.htm
y
http://attos1.tripod.com/id20.html).
Consiste en un dispositivo sin partes móviles, con magnetos
permanentes y un núcleo magnético, incluyendo trayectorias
magnéticas primarias y secundarias. Bobinas de entrada y
salida se extienden a lo largo de la primera trayectoria
magnética, mientras otras bobinas de entrada y salida se
extienden a lo largo del segundo camino magnético. Las
bobinas de entrada son activadas de forma alternada para
generar pulsos inducidos por corrientes en las bobinas de
salida. El guiar la corriente eléctrica a través de cada una
de las bobinas de entrada, reduce el nivel de flujo desde el
magneto permanente dentro del camino magnético alrededor del
cual se extienden las bobinas de entrada. En una versión
alternativa a la de un generador electromagnético, el núcleo
magnético incluye placas circulares espaciadas, con
cilindros verticales y magnetos permanentes extendiéndose de
formas alternadas entre las placas. Una bobina de salida se
extiende alrededor de cada uno de los cilindros. Las bobinas
de entrada se extienden alrededor de porciones de las placas
y son impulsadas para causar la inducción de corriente en
las bobinas de salida.
Bearden mantiene una página en Internet para enseñar a
cualquiera a construir su propio generador sin demasiado
costo y poner a prueba los principios que lo rigen. Esta es
también una firma de los creyentes de la energía libre
modernos que liberan ese tipo de información que en otros
casos sería comercializada, porque por lo general lo que se
persigue es un bien universal.
Lo importante es entonces, complementar un sistema de
transmisión de energía gratuita e ilimitada –lo cual debe
comprender un cambio de visiones con respecto a las
actuales, como ocurrió en el caso de Tesla quien propuso una
concepción distinta del medio en que nos encontramos
envueltos, y ocurre con Bearden quien propone que la
redefinición de algunos conceptos de las teorías clásicas de
electromagnetismo son necesarias para saber aprovechar lo
que la naturaleza nos da-, y un sistema de generación
abastecido por recursos naturales ilimitados y de procesos
limpios de residuos –lo cual requiere de un desinterés por
obtener ganancias económicas.
Las consecuencias que seguirían el lograr una perfecta
armonía entre estas exigencias de transmisión y generación
son como para inspirar una buena y justificada cantidad de
textos de ciencia ficción, además de catapultar un nuevo
sistema de pensamiento, al replantearse buena parte de las
limitaciones del mundo actual.
Puede tenerse en cuenta que en el círculo de países llamados
súper desarrollados ya se han comenzado los trabajos para
reemplazar el petróleo para el año 2050, con un reactor de
gran escala en Francia que comenzará a operar en una década
para comenzar a tener resultados el año 2030, y que servirá
a naciones como Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Rusia y
la misma Francia.
Sin embargo, pocas son las esperanzas de que ello lleve a la
liberación de la energía, ya que la acumulación de esta ya
se consolida como la manifestación del dominio de poder de
países y empresas. Sin duda, una verdadera revolución
quedará pendiente si nos conformamos con lo que los
acumuladores de poder tienen proyectado en adelante.
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